jueves, 16 de abril de 2009

Adictos al deporte Doctor Alberto Tejada Noriega (urólogo)


Los estándares de la sociedad actual hacen que el hombre y la mujer busquen de manera desesperada el perfeccionamiento del cuerpo. Es así que comienzan las incansables rutinas de ejercicios aeróbicos y pesas, acompañados de debilitantes dietas y suplementos quema grasa para lograr la figura deseada.


Permanecer más de dos horas diarias en el gimnasio, los siete días de la semana, generan una adicción difícil de superar. Esa dependencia al ejercicio es conocida como “vigorexia”, y es un trastorno en el cual las personas realizan prácticas deportivas en forma continua, con un fanatismo prácticamente religioso, sin importar las consecuencias.

La adicción es una manifestación obsesiva, y como toda obsesión es una patología clínica. Esto es propio de una personalidad con baja autoestima, y muchos de ellos tienen dificultades para integrarse totalmente en actividades sociales.

La adicción al deporte lo único que genera es una dependencia inexplicable, que sólo puede ser curada por uno mismo. Es recomendable entonces, antes de comenzar con una rutina de ejercicios, pasar por un especialista. Sólo así se sabrá con seguridad que se ha tomado el camino correcto para estar sanos.

viernes, 10 de abril de 2009

Castidad masculina


Se puede catalogar la virginidad de un hombre y una mujer como el hecho de no haber sostenido relaciones sexuales. La diferencia para la mujer es que la virginidad es más un hecho anatómico (pérdida del himen), y para el hombre es un hecho conceptual, es decir un ideal de vida.



En el caso del varón, se habla también de castidad para señalar la ausencia del sexo y de placeres sexuales. Aunque suene raro, aún existen hombres que trazan la virginidad como un objetivo de vida. Son aquellos que no han tenido un acto, contacto, coito (penetración pene-vaginal) con alguna mujer.

Pero desde mi experiencia personal, la virginidad masculina puede atentar contra la fisiología espontánea y natural, y en algunos casos contra el lenguaje y el vínculo que significa la sexualidad plena en pareja. Cuando llega el momento en que un hombre decide entonces que sus deseos fluyan, se encuentra parametrado por sus convicciones asumidas durante la vida. No surge la comunicación y se inicia una inexplicable disfunción sexual y el deterioro en algunos casos de la relación de pareja.

Surge entonces la necesidad de recibir una terapia para lograr esa compenetración, que les permitirá a ambos romper el hielo para que comience a fluir la libertad de sentimiento y de pensamiento. La virginidad se presenta entonces como una opción de vida, pero queda claro que el hombre puede tener perjuicios futuros que deberán ser asumidos.

Es decisión de cada varón, dependiendo de sus convicciones familiares, personales y religiosas, optar por la virginidad. No obstante, es importante reflexionar sobre este tema, no sublimarlo y optar por la mejor opción con absoluta libertad que cada uno considere válida para su vida.

viernes, 3 de abril de 2009

El rol de un niño - padre



Desde que estamos en el vientre materno, nuestras hormonas ya están activando nuestra vida. Un no nacido, por ejemplo, puede tener erecciones, y el simple hecho de acariciar a un bebé y estimular su piel puede generar en él respuestas. Sus sentidos son receptores de esa caricia, de ese estímulo que, aunque con fines de amor maternal o paternal, les produce algún tipo de reacción.
A partir de los seis años es muy frecuente observar erecciones en los niños. Ellos se encuentran en la etapa de exploración, y éstas se observan al bañarlo o mientras lo visten.


A esta edad, los niños suelen jugar a los “doctores” y la curiosidad los lleva a explorarse a sí mismos y a los demás. Sin embargo, se pueden presentar conductas sexuales inapropiadas como el juego excesivo con sus genitales, lenguaje y gestos sexuales continuos, y actividad sexual en público.

Esto, acompañado de lo que los niños perciben de los medios de comunicación y el exterior en general, provocan que su iniciación sexual sea antes de lo que debería. Asumen así el rol de niños y padres, trayendo consecuencias en su futuro tanto físicas como psicológicas. Los niños adoptan un rol que no le corresponde a su edad, no porque biológicamente no lo pueda tener, sino que está adoptando una etapa por imitación.
El desarrollo sexual apropiado en los niños depende, en gran medida, de la preparación de los padres para asumir este papel. Es necesaria la orientación debida y evitar que nuestros hijos intentan asumir roles que no les corresponden. La receta ideal es la comunicación.

jueves, 26 de marzo de 2009

El síndrome del pene asustado

En la flor de la juventud la sexualidad parece no ser un problema serio. Sin embargo, en la actualidad la vida sexual del hombre se ha convertido en una tarea competitiva, promovida por factores como un agitado ritmo de vida, estrés, consumo excesivo de alcohol y falta de sueño.

Entre los 18 y 25 años, los jóvenes fanfarronean sobre su virilidad con historias alucinantes de faenones nocturnos interminables. Pero a pesar de tanta palabrería, el hombre de hoy en día, muchas veces no puede demostrarle a su pareja toda su eficiencia en el aspecto sexual, más aún cuando se presenta lo que llamaremos el síndrome del pene asustado.


Éste es un problema psicológico de miedo, ansiedad, pavor o angustia. De temor a no ser suficiente para la pareja ó simplemente de pánico al no cumplir con la mujer en la cama. Puro susto, que hace que el hombre se convierta en obsesivo, e intente hacer de todo sin tener un resultado satisfactorio. Finalmente, no hay erección y menos penetración. Esto no significa que exista un problema físico, simplemente el pene no encuentra la rigidez perfecta que normalmente esperaba.

La ansiedad generada en cada encuentro sexual desencadena una importante descarga de adrenalina que es un antídoto natural de la vaso dilatación que se presenta durante una erección peneana.

Pero no hay de que preocuparse jóvenes. Sólo hay que mejorar la comunicación con la pareja, dejar de pensar que el sexo es una tarea por objetivos, evitar sentirse comparado, y finalmente disfrutar de una sexualidad plena llena de emociones que satisfagan el cuerpo y el alma.

jueves, 19 de marzo de 2009

Cambio de Sexo

Hoy en día recibimos infinidad de noticias sobre cambios de sexo, tanto en el hombre como en la mujer. En algunos países del mundo como España por ejemplo, el Ministerio de Salud asume los costos de estas operaciones. Y en el Perú, ya es posible someterse a este tipo de intervenciones. Sin embargo, no se puede dejar de recalcar la complejidad de los procedimientos que se emplean.



El síndrome de -dismorfia de género- se caracteriza por la falta de identificación de una persona con su sexo anatómico. En el caso específico de una mujer, esto genera que asuma los roles masculinos y comience con algunas trasformaciones, como la aplicación de hormonas para cambiar la gravedad de la voz.

Sin embargo, los cambios físicos se tienen que ir dando de manera paulatina, ya que éstos pueden durar meses, incluso años. En la futura transformación debe intervenir un equipo de expertos integrados por el médico de cabecera, un psiquiatra, psicólogo, endocrinólogo, ginecólogo y urólogo.

Las operaciones médicas pueden comenzar por la mastectomía subcutánea (extirpación de las mamas) que permite reducir el volumen mamario y colocar injertos libres de areola y pezón.

Una vez acabada la fase de la mastectomía se realiza la anexectomía histerectomía (extirpación de los ovarios y órganos anexos), donde se ejecuta la construcción del neoescroto (bolsa de los testículos) y el alargamiento de la uretra que generarán el espacio para los implantes testiculares de silicona.

Luego continúa la fase de la faloplastia (elaboración del nuevo pene). Existen dos tipos generales de faloplastias: las que usan tejidos locales y las que utilizan tejidos a distancia, que son las que producen mejores resultados. Sin embargo, debe quedar claro que existirán trastornos en la sensibilidad y en el rol que cumplen las hormonas producto de la cirugía.

lunes, 16 de febrero de 2009

La falta de deseo en la mujer




Hoy que los hombres cuentan con productos para mejorar su actividad sexual, la disfunción sexual femenina resulta un tema importante. En ellos el problema más común es la falta de erección. En ellas la falta de deseo, lo cual afecta hasta en un 40% de mujeres, excluyéndolas de la posibilidad de disfrutar del sexo.

El tipo de educación que recibe la mujer en nuestro país hace que idealice la sexualidad. Así, la falta de deseo generalmente es por causas educativas y sicológicas. En algunos casos puede ser consecuencia de medicamentos antidepresivos o cuando durante el parto o algunas cirugías, se lastiman los nervios que conducen el estímulo hacia la parte vaginal. La represión sexual, la violencia en casa o el abuso del padre, igualmente puede producir falta de deseo por el sexo y hasta rechazo a una relación de pareja. La menopausia también influye en un menor deseo sexual.

Para las mujeres que sufren de este problema existen desde pastillas motivadoras del deseo, hormonas, dispositivos, vibradores, lubricantes, pero lo más importante es una consejería de pareja. Mujeres y hombres tienen que comprender que su rol fundamental de ellas no es sólo ser madre y criar hijos, sino también vivir más y mejor, permanecer atractivas y mejorar su autoestima personal.

martes, 3 de febrero de 2009

Andropausia: la “menopausia” del hombre


Andropausia es una denominación que se usa de manera inapropiada para calificar el envejecimiento masculino o la deficiencia de andrógenos (testosterona) en el adulto mayor, el cual implica una serie de cambios progresivos que se diferencian de la menopausia de la mujer en que en ella se da la disminución brusca de los estrógenos y el término de la menstruación.

En realidad, la andropausia se llama Deficiencia de Andrógeno del Adulto Mayor cuyo síntoma más importante es el “cambio”: el hombre cambia de actitud, gana peso, pierde masa muscular, se vuelve más irritable y no concilia el sueño. Su deseo sexual se hace menos frecuente, su erección menos consistente, el volumen de semen disminuye, igual que su masa muscular. Comienza a comer dulces, tiene miedo, se abriga más.

Estos cambios empiezan a aparecer en el varón pasado los 40 años dependiendo de los estilos de vida y genes de la persona. Si bien se convierten en motivo de preocupación, son un proceso natural que debemos entender. En algunos casos, el hombre requerirá suplementos de testosterona con parches, cremas, o inyecciones, pero lo más importante es que comprenda el momento que está viviendo.

Debemos tener cultura de prevención, tomar antioxidantes, hacer actividad física, dormir adecuadamente. Si llevamos una vida saludable, ese proceso será a largo plazo. Tenemos que reconocer que aunque vivamos en una gran ciudad, debemos de poner en agenda prioritaria un estilo de vida saludable.